Burning Man Camp 🌙

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(versión chinesca)

El «Hombre en Llamas» (Burning Man) es un evento centrado en los conceptos de arte, comunidad, autorreflexión y autosuficiencia. No es simplemente un festival de 9 días (en las USAs), 5 días ( en las Chinas), sino un encuentro donde personas se reúnen para compartir en comunidad los 10 principios que hacen que la experiencia de este campamento sea única. El nombre del evento proviene de su ceremonia culminante: la quema simbólica de una gran efigie de madera conocida como «El Hombre», que tiene lugar en la noche anterior al último día de Burning Man, específicamente el sábado por la noche antes del Día del Trabajo.

¿Cuáles principios?

Según la descripción en wikipedia: El evento se ha llevado a cabo desde 1991 en Black Rock City, en el noroeste de Nevada. Según lo establecido por Larry Harvey, co-fundador de Burning Man, en 2004, el evento se rige por diez principios: inclusión radical, regalo, desmercantilización, autosuficiencia radical, autoexpresión radical, esfuerzo comunitario, responsabilidad cívica, no dejar rastro, participación e inmediatez.

¡¿Qué?!

Una noche, mientras estaba en el apartamento de mi amiga Sona, disfrutando de una taza de té, en una de nuestras conversaciones, Sona menciona que pronto iría a un campamento llamado «The Burning Man» en Shanghai para encontrarse con varios de sus amigos.

-«¿Qué es Burning Man?»- le pregunté, un tanto confundida.

-«¿No sabes qué es Burning Man?»- me responde con sorpresa.

-«Bueno, déjame explicarte. Es un evento en el que- blah blah blah (toda la información que has leído anteriormente)… -Veamos un video, tal vez te guste»-. Me comenta ella fascinada.

La idea de compartir en comunidad, alejándose del ruido del sistema, llevando consigo todo lo necesario para ser y sobrevivir durante cinco días, junto con la madre tierra y personas comprometidas en navegar por esa propuesta contenida en los 10 principios… ¡ME ENCANTÓ!

-¿Quieres ir? ¿Quizás te den tiempo libre en el trabajo?-

-Quizás…-

Me lo dieron, todo conspiró. Compramos los boletos de Zhengzhou (ZZ) a Shanghai (SH). Viajábamos muy temprano, creo que a las cinco. Por lo tanto, nos quedamos en el aeropuerto de ZZ. En la tranquilidad de saber que se acercaba una nueva experiencia, no podía ni imaginar lo que estaba por venir:

Un antes y un después:

Yo no llevaba nada conmigo, es cierto que Sona me explicó y me mostró los 10 principios, pero para mí, simplemente iba a disfrutar de un campamento. Alejarme del trabajo, de la ciudad, de todo. Mi expectativa no era más que la de disfrutar. En ese momento no pude dimensionar todo lo que experimentaría en tan poco tiempo.

¿Cómo lo puedo describir corto, para que sumercé no se me aburra, y salga corriendo?

Me encontré con mini-comunidades dentro de una gran comunidad. Descubrí otra cara de China: los chinos allí eran artistas de mente abierta (creo que eso me impresionó mucho, después de haber tenido ciertas suposiciones sobre su cultura). Me encontré con la música, con la expresión de mi alma y la de otras almas, el regalo del arte y la generosidad en el acto de dar. Experimenté el significado de la confianza y la importancia de hablar. Sentí amor. Amor por el todo y el presente. Admiré las palabras, los inventos, la creatividad, los cantos y los espacios. Agradecí la experiencia y los regalos. De principio a fin, me sumergí. Silencié mi deseo de documentarlo todo y me concentré en el baile y el ritmo de los días. Escuché historias de vida, me sumergí en conversaciones en inglés y escuché mucho francés. Me permití merecer: el espacio, la energía, las personas, la música, las lágrimas, el arte, el aprendizaje, los sabores, la expresión y la locura. Me lo permití. Y eso, amigos, es algo que deseo que todos puedan experimentar.

No olvidaré:

Subimos al bus.

…y allí empezó mi transformación.
Empecé a desacelerarme.

Venía de otro viaje, de otra ciudad, de estar buscando o exigiendo un cambio en mí y en muchos otros, porque simplemente el fuego de mi alma gritaba algo que no entendía: estaba ansiosa. Sin embargo, me dejé llevar. Las energías estuvieron elevadas de principio a fin, fue imposible no conectarse.

Asistí a diversos talleres: yoga y meditación, introducción al Hula Hoop, clases de voz y hasta clases de frisbee.

Exploré diferentes campamentos que tenían funciones específicas, como: improvisación musical, té, aprendizaje, baile, silencio, deporte y creatividad.


Co-desarrollé una clase de creatividad transformativa en la que preguntamos a varios participantes del evento qué podrían hacer para llevar todos los principios de Burning Man al día a día. Generamos un espacio de reflexión sobre perseguir aquello que hace vibrar el alma de cada uno y servir al mundo desde lo que realmente nos pertenece: el amor.

Conocí a personas de distintas partes del mundo que ya se habían establecido en Shanghai: músicos, artistas, profesores, sanadores, instructores, desarrolladores y creativos.

Aprendí sobre «the matter out of place» (materia fuera de lugar), que consiste en recoger todo aquello que no pertenece al entorno donde se desarrolla el evento. En una mañana lluviosa, tomé una bolsa y recogí toda la basura que encontré. No era una obligación, simplemente quería poner en práctica el concepto y asumir la responsabilidad del espacio.

Comí delicioso. Lavé platos, caminé descalza sobre el barro, canté frente a mucha gente, me bañé junto a desconocidos, canté para dos personas que se conocieron en ese lugar y se enamoraron, pronto se casarán. Caminé, abracé, tomé, reí. Me enamoré de unos ojos azules. Bailé, bailé. Permití que mi corazón hablara. Lina María volvió a nacer.

Y quién diría que todo esto se podría lograr en comunidad. Como un avatar, uno transita el día a día, a menudo en modo supervivencia, olvidando y pasando por alto muchas cosas maravillosas. En mi experiencia, muchas veces dejé de expresar lo que sea que tuviera que expresar, por miedo, miedo al rechazo.

Guayabo:

Claro está que el campamento supone un desafío. Compartir un espacio con tantas personas en plena libertad puede generar cierto guayabo al momento de recoger. Significa volver a la realidad. Y sí, esa realidad no siempre se ajusta a lo que el alma desea expresar las 24 horas del día, da más guayabo aún.


Conocí a dos chicos que viajaban en bicicleta. Uno de ellos venía desde Canadá. Bautizó a su bicicleta como «Beyoncé» y pedaleó desde Panamá hasta Sudamérica. No sé cuánto tiempo llevaba en China. El otro chico que conocí era francés y pedaleaba para recaudar donaciones y construir una escuela para un pueblo en China.😮 Ya sea con guayabo o no, ambos continuaron su viaje.

Recuerdo que al final del campamento, una chica que aparentemente había estado practicando el silencio durante días, me regaló un medicamento natural para desintoxicar el cuerpo.

Desintoxique mi alma. Conocí el otro lado de la moneda.

Pedí, por muchos más espacios así.

Espero te haya interesado este resumen de lo que es vivir y despertar en un espacio diseñado para reconectar y reconstruir, formular, expresar, disfrutar y rediseñar.

#BurningMan

chaux,

Lina María.✨

FOTOS 🐱‍🏍

venga, chismee, que si es pa’ eso.

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