Accionar: el remedio universal

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La originalidad consiste en volver al origen; así pues, original es aquello que vuelve a la sencillez de las primeras soluciones.» – Antonio Gaudí

Tiempo de lectura: 2 Minutos.

¿Andas buscando respuestas en el exterior? ¿En el gurú de moda, en el feed infinito de Instagram, en cada película, libro o canción, o incluso en la voz de tu mejor amigx, tu pareja o palabras de chatgpt? Bueno, tal vez sea el momento de girar la mirada hacia dentro y empezar a vivir desde tu propia esencia, reconociendo que en esa búsqueda interna también encontraremos errores valiosos.

Nos han dicho que debemos estar en constante búsqueda de algo nuevo, seguir, seguir, seguir, sin descanso. Pero ¿has probado detenerte? No para una meditación fugaz que enmascara el ruido, sino para encarar la verdadera aventura que implica vivir plenamente. Porque vivir de verdad no es escoger lo fácil, sino lanzarse a lo desafiante, a lo que reta, a lo que sacude las estructuras que nos mantienen atrapados en la comodidad de la imitación.

Dios sabe cuántos libros de autoayuda me he leído, hasta convertirme en autoayuda misma en los espacios donde se supone que debería pensar científicamente. Replicando ideas aquí y allá, buscando sentido, buscando posición, intentando validar mi existencia a través del eco de otras voces. Otra gurú en construcción.

Si buscas una vía más directa, este post comparte una idea sencilla que te quiza te ayude a ahorrarte años de búsqueda, la respuesta es: ACCIONA. La acción trae más respuestas que la visión idealizada del resultado. Nos obsesionamos tanto con el producto final que descartamos la belleza del proceso: los detalles, la frustración, el gozo de ver cómo las pequeñas dosis de acción transforman las ideas que creíamos inamovibles.

El camino difícil es el que nos libera. La comodidad en la masa es un ancla disfrazada de pertenencia. Sin embargo, la comunidad real no nace de la copia infinita, sino del encuentro entre templos. Desde mi templo, veo el tuyo. No para imponerle mis ideas, sino para reconocerlo, para construir algo genuino, algo que se sostenga en la autenticidad de cada ser. Porque allí, en la valentía de desafiar los caminos trazados, es donde realmente nos encontramos.

Paradojicamente, a pesar de tener voz, la usamos para catalogar, para juzgar, para dividir. En lugar de representar a quienes no pueden representarse, de compartir, de enseñar.

Nos aterra fallar porque todo lo queremos rápido, sencillo y sin esfuerzo, aunque eso signifique ignorar a quienes están en una posición diferente y de una historia que tomó años, siglos, en consolidarse. Pero, ¿y si empezamos a agradarnos en el error, a verlo como parte del proceso? Tal vez allí encontremos lo que tanto buscamos, sin perdernos en la urgencia de llegar.

Y llegar a dónde, ¿no se supone que estamos creando un pastel para todos?

Asi que amigx, no necesitas todo lo que crees que necesitas. Lo que realmente necesitas es apagar, educarte, fallar, sentirte, moverte, escuchar y, de nuevo, volver a tu corazón. El libro lo tienes tú. Muchas veces hay que desempolvarlo, renovarlo, cambiarle el nombre a los capítulos, romperlo y volver a escribir desde el amor.

Un abrazo desde mi templo,

Lina Maria

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